La clave del crecimiento chino: su gente

A nadie le cabe ninguna duda de que China está de moda. Este país parece no desaparecer nunca de las noticias ni de nuestras mentes, y es que aparece continuamente mencionado en los medios de comunicación por múltiples temas, entre ellos económicos, sociales, políticos… Sin restarle importancia a estos aspectos, los teóricos Amparo Cano y César Santos, resaltan una nueva faceta que, bajo su punto de vista, ha resultado y resulta clave en el crecimiento del país asiático: la población.

Los cambios demográficos de la mayoría de los países se han basado de manera habitual en la mejora de las condiciones higiénico-sanitarias, que posteriormente han propiciado el descenso de la mortalidad y la “tecnificación en los modos de reproducción”, bajando la natalidad. A partir de esta situación demográfica es de donde surge la Teoría de la Transición Demográfica. Sin embargo, en China no es que no se haya producido este proceso de la misma forma o similar, sino que ha sucedido de forma inversa: primero ha descendido la natalidad y después se han dado las mejoras higiénico-sanitarias.

En el siglo XIX la esperanza de vida era de 32 años, el número de nacimientos era de 5’5 hijos por mujer y el número de habitantes de 341 millones de habitantes. Pero China ha completado su proceso de transición, habiendo alcanzado a los países desarrollados en sus cifras demográficas tras una transformación mucho más rápida que en otros países. Así, en la actualidad cuenta con una esperanza de vida de 73 años, 1’77 hijos por mujer de media, y una población que asciende a 1.344 millones de habitantes. Llama la atención que en este país, a pesar de haberse reducido muy notablemente la tasa de natalidad en las últimas décadas, la población total ha seguido en aumento; esto se debe a que las tasas de crecimiento demográfico no pueden reducirse de forma inmediata, y muy al contrario, esta cifra solamente podrá irse reduciendo poco a poco hasta su posterior estabilización o incluso recesión. A pesar de todo, en palabras de Cano y Santos, “para las proyecciones actuales, China seguirá creciendo a lo largo de cincuenta años más y será, a partir de ese momento, cuando, poblacionalmente hablando, comience a decrecer y le ceda el puesto a un país vecino: India, cuyas tasas de natalidad siguen siendo muy elevadas, a diferencia de las de China”.

Pero, ¿por qué China ha realizado su transición de forma mucho más lenta? Cada país ha experimentado los cambios en relación a su capacidad de iniciativa. Así, aquellos países cuya transición ha llevado más tiempo son aquellos que han mejorado sus condiciones de modo propio, mientras que aquellos en los que ha sido más corta (entre ellos China), lo que han hecho es apropiarse de las ideas de los países desarrollados y las han aplicado en sus propias sociedades.

Los cambios en la demografía del país asiático vienen claramente remarcados por las distintas fases políticas y sociales, puesto que en los años en los que mandaba la ortodoxia maoísta no se controló la natalidad, ascendiendo vertiginosamente este índice (a veces contrarrestado por una tremenda mortalidad); aunque intercalado con fases de políticas realistas (pragmatismo contraceptivo) donde se controlaba los nacimientos para evitar el desenfrenado crecimiento.

China es un país que se adaptó demográficamente en un corto periodo de tiempo, regulando su población pero generando con ello importantes desajustes sociales surgidos por las dificultades de adaptación. Este es un país masificado, aunque esto ha supuesto, según Cano y Santos, la clave de su desarrollo, puesto que “es la que sirve de mano de obra interna en un amplio país con abundancia de recursos naturales; y, en última instancia, también actúa migrando a otros países, con la peculiaridad de que una vez allí continúan haciendo gasto económico para China comprando sus productos. Además, a este respecto señalan una cuestión muy interesante, y es que “estamos ante un país que, si no puede proporcionar empleo a todos sus habitantes, deja que se marchen ayudándoles a levantar sus negocios en los países de origen, y a cambio reembolsan dinero a través de la compra de productos que desde los países de origen hace la población migrada”. Todo esto es lo que sin duda está produciendo el grandísimo crecimiento de esta nación, y lo que está permitiendo que aún a pesar de la crisis y del intento de su gobierno por crear una red de seguridad potenciando el consumo interno, sigan manteniéndose fundamentalmente gracias a las exportaciones.

 

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