Desahucios, punto y a parte de la Constitución

Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Artículo 47 de la Constitución Española.

Este derecho de los ciudadanos se ve incumplido casi a diario. Los desahucios son una de las tónicas habituales que acapara la temática tratada en los medios de comunicación españoles. Y es que se trata de un problema muy grave, que está afectando a miles de personas por todo el país debido a la crisis que marca la vida actual.Sin embargo, lo que habría que preguntarse es quién tiene la culpa: esta sociedad que nos empuja a consumir; la educación o falta de ella; la poca responsabilidad y visión de futuro de algunas personas; o los bancos, que en lugar de asesorar han intentado conseguir el máximo beneficio posible a pesar de saber que esta situación tarde o temprano dejaría de ser sostenible.

Vivimos en una sociedad que nos ha enseñado que para ser felices tenemos que consumir. Si echamos la vista hacia atrás, y recordamos las primeras décadas del siglo XX, la compra de productos se basaba en la necesidad de conseguir una mejor calidad de vida. La diferencia entre clases se basaba en tener o no determinado producto (tener lavadora o limpiar a mano, tener televisión o radio, etc.). Sin embargo, ahora las necesidades básicas están cubiertas, incluso aquellas que proporcionan calidad de vida, y la diferencia se establece en las marcas y el deseo: ya no tenemos un móvil, sino un iPhone o una Blackberry; y no tenemos un coche, sino un BMW o un Mercedes. En este contexto, se enseña a la gente que el objetivo en la vida es casarse, tener hijos, un coche y una casa propia. El problema de este estilo de vida idílico es que las posibilidades salariales no siempre acompañan, y la compra de una vivienda no está al alcance de todos. Por tanto, ¿esto es una realidad o una estrategia que nos han vendido? y en caso de que realmente sea una necesidad, ¿cuánto estamos dispuestos a pagar por conseguirla?Por su parte, la falta de cultura y educación es otro factor que probablemente ha propiciado la situación actual. Muchas personas realmente no sabían que la economía española se basaba en una burbuja, sobre todo en relación al sector de la construcción. Para poder incurrir en su derecho de tener una vivienda digna, ¿qué podían hacer, sino ceder a pagar precios de compra inasequibles, o alquileres exacerbados?
Desde siempre, la tendencia del común de las personas ha sido vivir al día, aprovechando las oportunidades que se le aparecían y obviando las posibles consecuencias y acontecimientos que se podrían producir en el futuro. Esto ha propiciado una y otra vez que muchas personas hayan estado en los últimos tiempos viviendo por encima de sus posibilidades, basando su existencia y adquisición de bienes en trabajos que ofrecían una estabilidad ficticia, una “burbuja salarial” que les hacía vivir el momento, gastanto el sueldo en hipotecas desorbitadas. Para algunos, por tanto, los desahucios son comprendidos como una falta de planificación y responsabilidad. Y es que es posible que de haberse concienciado de las limitaciones presupuestarias asociadas a su suelto, muchas personas habrían evitado meterse en hipotecas inalcanzables. En este sentido, quizá se trata de, como dijimos, carencias en la educación y/o  cultura de cada cual, además de la sed consumista que exigía, y sigue exigiendo, que todas las personas compren una casa y se vean sometidos durante décadas bajo el yugo de los bancos y, prácticamente de forma literal, a tener que trabajar para ellos.
Los bancos son probablemente los más culpados por los desahuciaos. Y es que ellos conforman el poder económico de nuestro país, y están constituítos por élites de personas con alta formación académica, que muchas veces aprovecharon esta ventaja para su beneficio en detrimento de los intereses de sus clientes, a quienes deberían priorizar.
Pero es que ya no se trata sólo de bancos que se aprovechan de sus clientes, sino también de otras muchas empresas que se valen de esta situación de crisis y de desesperada desolación para hacer negocio. Así, aparecen en Internet secciones en numerosos medios digitales dedicadas al tema de los desahucios, así como anuncios colocados específicamente en estos apartados propiedad de inmoviliarias y promotoras que buscan sacar provecho de las circunstancias. Aquí la pregunta sería si no estamos dejando de ser civilizados y humanos, para convertirnos en máquinas esclavas del capitalismo.

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La dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes, el libre desarrollo de la personalidad, el respeto a la Ley y a los derechos de los demás son fundamento del orden político y de la paz social. Artículo 10 de la Constitución Española.

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