El poder de la familia

Por norma general, la familia tradicional china se basaba en la jerarquía y el patriarcado, siendo la mujer, al igual que en muchas otras culturas, la figura más oprimida. Una familia adinerada podía estar conformada por hasta cinco generaciones que habitaban en la misma vivienda, compartiendo presupuesto y obedeciendo a una única figura masculina dominante (normalmente el hombre más mayor); mientras que las de menos recursos juntaban hasta tres generaciones, normalmente con la familia del marido.

Retrato de la familia china en el siglo XVII

Retrato de la familia china en el siglo XVII

La familia es una institución cuya fuerza permitió a la cultura perdurar en el tiempo, aunque arrastrando los valores del pasado, sólo adaptados (nunca cambiados o suprimidos) a las nuevas condiciones de la sociedad. Tras la Revolución de 1949, el Partido Comunista atacó a la familia tradicional proclamando la igualdad entre sexos y personas de todas las edades; aboliendo el patriarcado, el pago de una dote y los matrimonios pactados; permitiendo el divorcio en igualdad de condiciones; e imponiendo, en definitiva, un nuevo modelo de familia “basado en derechos individuales igualitarios” (Botton: 2007). A pesar de todo, seguía existiendo el control por parte de las instituciones gubernamentales, que durante la Revolución Cultural, utilizaban este poder para castigar o beneficiar a las personas por razones políticas.

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Portada: China, el nuevo consquistador

Es difícil disponer una fecha exacta en la que se establecieron los primeros negocios llegados desde China, pero lo que todo el mundo parece tener claro es que llevan muchos años con nosotros y, sin duda, han venido para quedarse. O al menos para llevarse todo aquello de valor consigo. Y es que van directos y sin freno a convertirse en la primer super potencia mundial, dejando por detrás a Estados Unidos, que ha sido la nación hegemónica durante todo el siglo XX. Aunque parece que se le acabó el reino de gloria.

Es complicado por no decir imposible, conseguir a alguien que a estas alturas nunca haya comprado en un negocio chino, de esos que tan comúnmente proliferan en la actualidad en todos los países de Occidente. Negocios que abarcan múltiples sectores, y donde encontramos, sobre todo, restaurantes y comercios del tipo “todo a cien” tan común en los años noventa en España.

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La gallina de los huevos de oro

Como cualquier otro, China tiene su propio lado oscuro. La última “mancha negra” es la que se ha dado en llamar en España como “Caso Emperador”.

Una red de personas (empresarios) que se dedicaban a comprar grandes cantidades de productos en china y que, en lugar de facturar la cantidad real de productos que traían, tan sólo declaraban un bajo porcentaje del mismo. Un proceso por el que conseguían evitar pagar el IVA y otros impuestos, y cuyo beneficio era traspasado a muchas de las tiendas que formaban parte de la complicada red de fraude, con el objetivo de lavar ese dinero.

Con todo el dinero que se manejaba, poco importaba si los negocios no producían rentabilidad, porque aunque los resultados sólo diesen pérdidas seguía interesando tener un mecanismo de blanqueo que legalizase los billetes. Aquí es donde se esconde una de las claves de éxito de las tiendas chinas y que impedía que ninguna (o prácticamente) fracasase en su intento de establecer un negocio en Madrid o cualquier otro punto geográfico del territorio español.

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Las tres B: Barato, Barato, Barato

China basa su modelo de negocio principalmente en las exportaciones. Un sistema que para muchos es comprendido como un error, y que de hecho para muchos países ha llegado incluso a suponer la ruina, pero que en cambio, para China ha sido una garantía para triunfar económicamente.

A pesar de que en la actualidad su política económica está adquiriendo una mayor tendencia hacia el consumo interno de sus ciudadanos, lo cierto es que la exportación sigue, y presumiblemente seguirá siendo en los próximos años, su medio de sustento. ¿Cuál es la razón de este apabullante éxito?

Juguete Tradicional Chino

Juguete Tradicional Chino

Sin duda esto se debe a los bajos precios de venta de sus productos, que a pesar de los costes de transporte siguen suponiendo un importante ahorro tanto a vendedores como a compradores. La pregunta ahora es cómo consiguen vender sus productos a tan bajo precio.

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De Dinastías y Repúblicas Populares

La historia de China es una de las más antiguas sobre la faz de la tierra. Se conservan gran cantidad de restos fósiles que que datan de hace más de un millón y medio de años, y que son asociados al Homo pekinensis, que vivía en Pekín y que se corresponde con el homínido más primitivo de los conocidos hasta ahora dentro del territorio de China.

Con una civilización de las más antiguas, la primera dinastía de la que se tiene constancia es la Xia, que destacaba por ser una sociedad esclavista. Fueron varias las dinastías que la siguieron, consolidando este modelo de esclavitud, hasta su abolición tras los llamados Periodos de Primavera y Otoño y el Periodo de los Reinos Combatientes (770-221 a.C.), que dieron paso a la época feudal.

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China, tierra rica

La historia de China viene ligada no sólo a sus raíces, sino también a su propia geografía, por ello, la historia de China es la historia de un país grande. Más concretamente, la del tercer país más grande del planeta Tierra después de Rusia y Canadá. Limita con otras quince naciones, lo que le ha asegurado a lo largo de toda su historia, una posición privilegiada para establecer relaciones políticas y comerciales con los países colindantes.

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Cuenta con casi diez millones de kilómetros de superficie y presenta una topografía muy variada y compleja, constituida tanto por altas montañas como por depresiones o llanuras. Tiene el tercer río más largo del mundo, tras el Nilo y el Amazonas, y además esta bañado por diversos mares y el océano Pacífico.

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Trabajando en silencio

Emigrar a otro país nunca es fácil. En España esto es bien sabido, ya que nuestra historia está plagada de estos episodios. Desde la colonización de América (que fue la más dominante e influyente), hasta la actual fuga de cerebros motivada por la crisis mundial de 2007 (aunque de forma muchísimo menos masiva), pasando por las migraciones a Francia o Inglaterra por la represión política del siglo XIX, o más tarde, por la guerra civil española. Lo cierto es que a los españoles no nos resulta ajeno el fenómeno migratorio.Tampoco a los chinos, y es que la comunidad china también se ha visto en la obligación de emigrar, no sólo hacia el extranjero, sino también del campo a la ciudad.

Durante el siglo XX las migraciones se convirtieron en una tónica constante en el país chino, pero ha sido desde los años 80 cuando se ha hecho más notable el aumento de personas que han pasado de vivir en el campo a la ciudad, mientras que las migraciones internacionales se han visto duplicadas en las últimas dos décadas (-0,33 migrantes por cada mil habitantes, como informa un estudio de Idexmundi). Según Amparo Cano y César Santos, autores del artículo Malabarismos chinos en el siglo XXI: problemas y retos de la población china cultura, este fenómeno nacional e internacional viene causado “por el hambre y la superpoblación, debido a catástrofes naturales o sociales que afectaron a decenas de millones de personas, a causa de la envergadura poblacional del país”.

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“Imposible generalizar”

La situación de crisis en la que vivimos está trayendo consigo múltiples consecuencias en todos los ámbitos de la sociedad. Uno de ellos es la conocida como “fuga de cerebros”, en donde España se sitúa como uno de los principales países exportadores.

Las migraciones desde el país ibérico han sido recurrentes a lo largo de su historia. Son comunes los españoles que ahora viven en países latinoamericanos (escogidos especialmente por el idioma) y múltiples las colonias de españoles en otras muchas naciones de Europa y Norteamérica. Sin embargo, poco sonados eran los casos de las migraciones a países asiáticos. Pero eso también ha cambiado. Para ilustrar cómo se vive este cambio en la propia piel de los españoles y la percepción que se tienen los habitantes de ambos países, hemos entrevistado a una joven publicista que tan sólo hace diez meses se lanzó a la aventura de mudarse a Beijing (Pekín).

– ¿Cómo es China?
Grande. Es muy desigual, con costumbres muy diferentes a las europeas, y con una mentalidad distinta en muchos aspectos.

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Terra Nullius

Desde su nombre hasta su soberanía, todo es disputado acerca de las islas Senkaku o Diaoyutai, como le llaman cada uno de los gobiernos que reclaman su poder sobre estos territorios: Japón y China, respectivamente. Realmente es complicado entender quién es el legítimo soberano entre los dos bandos asiáticos, puesto que echando la vista hacia atrás queda claro que la historia de estas islas ha sido siempre muy convulsa y, de hecho, nunca ha sido gobernada durante mucho tiempo por ninguna fuerza política. Es por esta razón por la que hemos dado en titular este artículo como “Terra Nullius” o Tierra de Nadie.

Guardias Costeras de Taiwan y Japón

No es la primera vez que algo similar ocurre a lo largo de historia del mundo, sin embargo estas cinco islas (cinco islas principales, varias de menor relevancia, y algunos peñascos, son los que componen el archipiélago) han traído mucha más cola de lo habitual. Sin población y con una superficie total de tan sólo 7 kilómetros cuadrados, parece que la disputa acerca de este territorio viene fundado en el interés económico. Y es que no es sólo que sus aguas marítimas sean muy ricas para la pesca, sino que además algunas de sus islas parecen albergar potenciales yacimientos de hidrocarburos.

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De China para China: hacia el consumo interno

En las últimas dos décadas, China experimentó un rápido crecimiento gracias al grandísimo desarrollo que ha protagonizado y que ha permitido que millones de personas saliesen de la pobreza. Sin embargo, el viejo modelo económico en el que este desarrollo se basaba se está viendo infructuoso y obsoleto en los últimos tiempos, ya que se basa principalmente en las exportaciones e inversiones dirigidas por el gobierno.

La crisis económica iniciada en el año 2007, como es bien sabido, adquirió dimensiones mundiales y, como es lógico, China no se libró tampoco de sufrir las consecuencias en su propia piel. Una economía que en el caso de este país asiático se veía alimentada básicamente gracias a las exportaciones y que se vio seriamente afectada cuando éstas se desplomaron. Como consecuencia, miles de fábricas cerraron y millones de chinos perdieron sus empleos.

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